Bueno, ya está. Nunca supiste exactamente cómo empezaste una relación con esa mujer que no es tu novia o esposa, pero en el camino te diste cuenta que no es lo que quieres y ahora tampoco sabes cómo ponerle punto final de una manera que sea la mejor para ti, para ella y para tu pareja oficial. Te diste cuenta que sólo la quieres a ella y no quieres una aventura con la otra. Cuando estás con la otra, le dices que todo va a ser increíble, casi hasta te lo crees tú mismo. Pero esa pequeña voz dentro de ti te dice que no es cierto.

El tener una amante es meterse en un revoltijo de emociones. Cuando estás con ella, te sientes nuevo, en paz y en pleno éxtasis. Cuando estás solo o con tu novia/esposa, te sientes lleno de culpa. La conciencia te mata.

Entonces has pensado seguramente en que es mejor conservar lo bueno que tienes y que es mejor terminar con la relación paralela. Puede haber pasado que no hayas podido porque te has sentido responsable por ella; temes que se deprima, que se enferme o que la pase mal. O tal vez has pensado que ella se disgustaría tanto que te destruiría, que dañaría a tu familia o a tus finanzas. Y lo has pospuesto una y otra vez, y ahora sientes que la situación te controla.

Lo que está pasando es que inconscientemente estás deseando que la cosa se arregle por sí sola, que no tengas que hacer nada. Piensas que si ella se va todo se arreglará, pero a la vez la idea de perderla te aterroriza. Si tú o ambos tienen pareja, piensas que si una de las parejas “oficiales” de los dos los sorprenden, todo se arreglará sin tener que tomar ninguna decisión difícil. Claro, la situación sería fea durante un tiempo, pero todo pasaría, sea que eso signifique queddarte con tu novia/esposa actual o separarte. O tal vez hasta estar solo, pero ya fuera de la situación tan incómoda en la que te encuentras.

Aunque no quieras admitirlo, es probable también que hayas fantaseado con que a tu pareja o tu amante tengan un accidente y mueran. Todo sería más fácil. Nadie sabría nada.

Pero ¿quieres saber una cosa? todas esas fantasías hacen que la culpa sea peor. Puede que sientas amor y confianza por la otra, pero por dentro lo que hay es miedo. Tienes miedo de tu futuro, con o sin ella. Miedo de perder a tus hijos, a tus amigos, a tu familia, a lo que vayan a pensar de ti, a Dios.

Y también tienes miedo de perder lo que has ganado con la otra, el amor que sientes por ella, que no vuelvas a sentirte de ese modo otra vez con nadie más. Que alguien más venga luego de ti y tenga la felicidad con ella que nunca tendrás.

Y mientras piensas todo eso, una cosa sigue constante: sigues teniendo una aventura.

Existen tres posibles maneras en que esto puede terminar:

  1. Continuarás en tu estado ambivalente hasta que alguien más tome la decisión de la ruta del resto de tu vida.
  2. Comenzarás una relación comprometida con la otra y cambiarás tu vida con tu actual pareja a la vida con ella.
  3. Terminarás la aventura y posiblemente regresarás a lo que era tu vida antes de ella.

Alguien toma la decisión por ti

Aunque siempre cabe la posibilidad de que la aventura continúe ad infinitum, lo más probable es que affaire sea descubierto, no importa lo cuidadoso que seas. Si eso ocurre, no tendrás el control de lo que ocurra luego. Tu pareja oficial decidirá todo lo que sucede luego. Todos tendrán su opinión sobre ti y sobre lo que debería pasar contigo. E independientemente de que tu puedas querer que esto suceda, no es lo mejor para ti. Puedes perder a tu familia, tus hijos, tu reputación, tus amigos y tu autoestima. Si estás casado, enfrentar a una esposa furiosa con un abogado interesado en sacarte lo máximo posible de dinero no es nada agradable, ni emocional ni financieramente. Y si piensas que la gente que te quiere te va a seguir queriendo igual luego que se descubra todo, prepárate para una decepción.

Te quedas con la otra

Tener un affaire siempre implica una traición porque viola los acuerdos tomados, implícitos o explícitos, de una o dos parejas existentes. Es decir, o tú traicionas a la mujer con la que estabas inicialmente y/o ella a los del hombre con quien está oficialmente. Quedándote con la otra, la naturaleza de la relación que tenías con todas las personas involucradas en tu relación inicial cambiará. Podrás ser todavía papá, pero no en el mismo sentido de un padre que vive con su esposa y sus hijos. Tu ex familia política en realidad ya no será más tu familia. Tus amigos comunes que sientan que traicionaste a tu pareja original nunca serán cercanos de nuevo.

Pero lo peor será que con el tiempo te darás cuenta que esta nueva relación tampoco es perfecta y que no te llena tanto como lo creías. Cuando lleguen las dificultades comunes que enfrenta cada pareja, las sentirás magnificadas por lo que te costó esa relación, emocional, financiera, espiritual y físicamente hablando. Esa es la razón por la que el porcentaje de los divorciados que se casan con su amante tienen un porcentaje altísimo de nuevos divorcios. Tristemente, todos creen que van a ser la excepción.

La tercera manera -y cómo llevarla a cabo apropiadamente- en la segunda parte de este artículo.

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One Response to Cómo terminar con la otra de la mejor manera (1/2)

  1. AlbaTroX says:

    Cómo terminar con la otra de la mejor manera (1/2): Bueno, ya está. Nunca supiste exactamente cómo empezaste un… http://bit.ly/lcqKpg

    This comment was originally posted on Twitter

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