
A varios se les debe haber caÃdo la mandÃbula de sorpresa al ver el tÃtulo de la primera parte de este artÃculo, pero también deben concordar en que existen razones muy fuertes para sostener una afirmación de este tipo. Existen una serie de mitos acerca de la formación de un compromiso estable: que ocurre cuando un amor inescondible y eufórico rodea a ambos, llenos de dulzura y miel; que nace del amor a primera vista; que es tener que renunciar a tu lado de macho polÃgamo, que ella tiene que ser perfecta. Con esta segunda parte trataremos de derribar los últimos dos mitos relativos a esta experiencia, que puede ser -dependiendo de cómo se maneje- la mejor decisión de tu vida o la peor metida de pata.




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