
Seguramente varios hemos visto lo mismo en diferentes ambientes. Esta vez, imaginemos una reunión con la gente de la oficina, y allà está Claudia, la asistente de gerencia. Su celular suena, y no contesta. Vuelve a entrar otra llamada, y tampoco contesta. Lo mismo por tercera vez. Pero de pronto suena un “bip-bip” que señala la entrada de un mensaje de texto. Ella lo lee inmediatamente y luego coge el teléfono con ambos manos, moviendo ambos pulgares: está respondiendo. Era el tipo que conoció la semana pasada. Claudia puede tomarse dÃas en devolver llamadas o correos electrónicos, pero responde mensajes de texto a los dos minutos de recibirlos.




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