
Los hombres casi siempre estamos obsesionados porque nuestro desempeño con el pene sea espectacular. Queremos ser héroes y ser capaces de estar horas y horas en el mismo plan. QuÃtate eso de la cabeza: es la idea que te han vendido las pelÃculas porno y los cuentos eróticos. Si quieres dejarla satisfecha y feliz, llévala a un orgasmo; pero no necesariamente siendo diestro en el manejo del sable, sino también usando otros medios. Hemos visto tres ejemplos en la primera parte de este artÃculo; en esta segunda parte, otros cuatro. AplÃcalos cuando ella ya esté húmeda y con la respiración jadeante.




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