
Seguramente te ha pasado. Luego de tres horas en que ella está parca y habla poco (y nosotros no le decimos nada porque estamos con la consciencia tranquila), con un poco de temor, preguntamos si algo pasa.
- ¿Qué pasa, por qué estás enojada? ¿qué te hice?
- No has hecho nada. Está bien, no importa, no estoy enojada.
- Dime…
Y asà un rato hasta que ella finalmente dice “¡no me presentaste cuando nos encontramos con tu amigo de la oficina!”
SÃ, para nosotros puede que no sea algo tan grave. Es más, nos parece una tonterÃa. Lo cierto es que a veces no tenemos idea de por qué ellas se ponen en ese plan. Bueno, antes que el diálogo de arriba ocurra de nuevo, lee la siguiente lista y repásala mentalmente. Puede que asà sepas por qué ella se encuentra toda enfurruñada.




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