
Las ves por donde quiera, conversando, sonriendo, contemplando tranquilamente el mundo a través de sus lentes Gucci o Ray Ban. Quieres hablarles, pero no se te ocurre de qué; después de todo, no eres un multimillonario. No eres modelo de ropa interior. Ni siquiera un actor en rehabilitación. Estamos hablando, por supuesto, acerca de las bellezas universales que siempre has asumido que están fuera de tu alcance. Bueno, estás equivocado: en realidad, las mujeres que se ven grandiosas se enamoran de gente como tú, hombres que tienen algo que a ti te puede faltar: estrategia.




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