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Existen varias razones para dejar de fumar: tu salud (incluyendo la sexual), tu familia, el olor de tu auto. Así que decides dejar de fumar y dejas de comprar cajetillas. El problema es que empiezas a comprar hamburguesas, helados, chocolates y a comer como descosido. Y justo cuando te empiezas a sentir mejor, te das cuenta que te ves peor. Suena chistoso, pero en realidad no causa nada de risa el cambiar un problema por otro. Sin embargo, he aquí cinco pasos, divididos en dos artículos, acerca de cómo lograr dejar de ser una chimenea andante sin tragarte todo lo que se encuentre a tu paso.

Paso 1: Compra aceite de oliva

El cigarro sería el complemento dietético perfecto si no fuera por el pequeño detalle del cáncer. De acuerdo a Marshall Goldberg, profesor de medicina en la Thomas Jefferson University, el humo hace más lentas las contracciones estomacales, haciéndote sentir lleno más tiempo. El problema es que cuando dejas de fumar, el estómago acelera de nuevo su movimiento y tienes más hambre, más tiempo.

Toma dos cucharaditas de aceite de oliva antes de las comidas. “El aceite de oliva no sólo tiene un efecto retardador similar en las contracciones estomacales, sino que también hace que tu cuerpo libere CCK, una hormona que tiene propiedades reductoras del apetito” explica Goldberg. La cosa está en que necesitas una porción concentrada para que funcione. Si no quieres tomarte las dos cucharadas directamente, pon el aceite en un plato y remoja en él un poco de pan integral.

Paso 2: Toma menos café

Compañeros inseparables, parece que los hubieran inventado al mismo tiempo. “La nicotina acelera el procesamiento de la cafeína en el cuerpo. Así, cuando dejas de fumar, la cafeína se queda en tu cuerpo más tiempo” dice Robert Klesges, jefe del Centro Comunitario para la Salud Pública de la Universidad de Memphis. Esto significa que una taza de café te golpeará mucho más fuerte, y si acostumbrabas antes tomar cuatro tazas de café al día podrás tener ahora incluso temblores y nerviosismo, y tenderás a comer más.

Toma la mitad de tu número usual de tazas de café. “Bajar la cantidad de cafeína es una de las varias cosas que aconsejamos hacer a los que dejan de fumar” dice Klesges. Te sentirás más calmado y menos ansioso por atragantarte de comida. Además, por estar asociados, sentirás más ganas de mantenerte sin fumar.

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One Response to Cómo dejar de fumar sin subir de peso (1/2)

  1. Christian says:

    el ejercicio me esta ayudando bastante para la ansiedad de comer.

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