5 mitos sobre nutrición que hay que destruir (2/2)
Feb 12th, 2008 by Diego

Mito 3: “Las carnes rojas causan cáncer”
Origen: En un estudio de 1986, investigadores japoneses descubrieron indicios de cáncer en ratas que fueron alimentadas con aminos heterocÃclicos, compuestos que son generados luego de la sobrecocción de la carne a fuego alto. Desde entonces, algunos estudios realizados a grandes poblaciones han sugerido un enlace potencial entre la carne y el cáncer.
La verdad: Ningún estudio ha encontrado nunca una relación directa causa-efecto entre el consumo de la carne roja y el cáncer.
Los estudios de población están lejos de ser concluyentes, porque se basan en encuestas masivas sobre hábitos alimenticios y enfermedades, y las cifras obtenidas se cruzan encontrando tendencias, no causas.
¿Te gusta la carne a la parrilla? no dejes de hacerla. Si te gusta la carne pero aún sigues preocupado sobre los supuestos riesgos de hacerla al estilo BBQ, no necesitas evitar las hamburguesas y los filetes; más bien puedes remover las secciones que han sido muy cocidas (las partes negras) antes de comértelos.
Mito 4: “La fructosa engorda más que el azúcar regular”
Origen: En un estudio de 1968, algunas ratas que fueron alimentadas con grandes cantidades de fructosa desarrollaron altos niveles de grasa en su corriente sanguÃnea. Luego, en el 2002, investigadores de la Universidad de California publicaron una nota haciendo ver que el incremento del consumo de fructosa en EE.UU. tenÃa una tasa de crecimiento paralela al Ãndice de obesidad.
La verdad: La fructosa común y la sucrosa (el azúcar normal) contienen cantidades similares del compuesto básico llamado fructosa. Por ejemplo, los tipos más comunes de fructosa contienen entre 42%y 55% de esta sustancia, mientras el azúcar corriente es casi quÃmicamente idéntica, con un 55%. La verdad es que no existe evidencia de alguna diferencia crÃtica entre estos dos tipos de endulzantes: ambos causarán una subida de peso si son consumidos en exceso.
Mito 5: “La sal causa presión alta y no debe ser consumida”
Origen: En los 40s, un investigador de la Duke University llamado Walter Kempner se volvió famoso por tratar a la gente que tenÃa presión alta restringiéndole la sal. Algún tiempo más tarde, otros estudios confirmaron que reducir la cantidad de sal podrÃa ayudar a reducir la hipertensión.
La verdad: Estudios cientÃficos a gran escala han determinado que no hay razón para que la gente con presión sanguÃnea normal restrinja su consumo de sal. Si ya tienes la presión alta, puede que seas sensible al sodio. Como resultado, reducir el monto de sal que consumes puede ayudarte.
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