Quién te impide bajar de peso
Nov 21st, 2007 by Diego

Cuando tu jefe diga “no estamos aquà para echarle la culpa a alguien”, agáchate. Si decimos que tú no eres enteramente culpable por tu panza, no eres completamente inocente. Nadie es la vÃctima sin culpa de comerse una pizza o una hamburguesa. Pero existen algunos factores -tu familia, tus amigos, tu manera de pensar- que pueden sabotear los resultados de lo que estés haciendo para bajar de peso. Tu estrategia: identificar a los saboteadores y tomar las medidas apropiadas.
Saboteadora: tu esposa
No estamos diciendo que la culpes de tu barriga. Ello serÃa incorrecto (y un argumento razonable en tu juicio de divorcio). Pero debes saber esto: investigadores de la Universidad de Minnesota descubrieron que los hombres y mujeres normalmente suben entre 3 a 4 kg en los primeros dos años de matrimonio. “Una vez que te casas, esa necesidad de impresionar se va” dice Edward Abramson, autor de Marriage Made Me Fat. “Puede ser que vayas al gimnasio menos seguido, salgas a comer o a fiestas más frecuentemente o desarrolles nuevas rutinas, como sentarte en el sillón con tu esposa y comer piqueos”.
Recupera esa necesidad de impresionar. Imagina lo que esa chica del gimnasio piensa de tu barriga -o qué pensarÃa si tuvieras unos buenos abdominales (sólo que no debes ir a por ella). En cuanto al tazón de pop corn con tu esposa, dice Abramson, pregúntate “¿por qué estoy comiendo: aburrimiento, costumbre?”. Mejor aún, habla con ella para dejar de traer ese tipo de comidas a la casa.
Establece rutinas saludables. En vez de ver la TV luego de cenar, haz una caminata regular. El ejercicio suprime el apetito. Haz la prueba con alimentos bajos en grasas.
Saboteadora: la barriga de ella
Aquellos que están prontos a ser papás suben casi 3 kg desde el final del embarazo de su esposa hasta el primer cumpleaños de su hijo, reportan algunos investigadores australianos. Esto es especialmente común en padres jóvenes y estresados, dice Lawrence Schwartz, autor de Fat Daddy / Fit Daddy. Y el ciclo se repite con cada hijo.
Sé un proveedor heroico, no un comelón empático. Prepárate como si la paternidad fuera un deporte (porque lo será). Lee los libros de embarazo que pueda tener ella -son una fuente excelente de consejos nutricionales. Puedes pedir para ella piqueos y helados, pero tú adopta una polÃtica simple, dice Schwartz: “ella puede hacerlo, pero tú no deberÃas”. Mantén tu rutina de ejercicios, especialmente el levantamiento de pesas. “Va a ser mucho más difÃcil regresar a la rutina de ejercicios una vez que el bebé llegue” dice Schwartz.
Saboteadores: tus hijos
La presencia de los niños en la casa incrementa la tendencia de tener tentadora comida chatarra en la alacena. Bastante de ella termina en bocas adultas. Lo mismo es válido para los nuggets o las papas fritas que dejaron los niños luego de comer.
Crece. Piensa: el piqueo dulce que un niño quemará en una hora de juego te convertirá a ti en un depósito de grasa. Lee la etiqueta de datos nutricionales de cualquier piqueo antes de abrirlo. Date cuenta de la importancia de dar un buen ejemplo al comer saludablemente y hacer ejercicios.
Haz de comer comida chatarra algo que se hace una vez a la semana. Puedes designar el viernes o el domingo como “dÃa de piqueos”. Y en vez de pararte fuera del campo para ver el juego de tu hijo, sé voluntario para hacer de entrenador o árbitro. Haz del ejercicio una costumbre familiar.

