Oct 30

Anterior…

Entonces, descartando esas cinco frases, ¿qué es lo que queda?. Cuando una mujer quiere matarte, tienes una cosa que puede funcionar: muy dentro suyo, una pequeña parte de ella quiere que hagas algo que se lo impida. Ella puede llegar a bajar las armas si le dices una de las siguientes frases:

Las palabras mágicas

feliz.jpg

“Dímelo todo”. Pocos hombres han pronunciado esta frase, así que haz historia. La clave: su más violenta ira es frecuentemente el resultado de haber sido previamente forzada a callarse. Así que una vez que tienen la opción de expulsar ese rollo sin limitaciones, se calman. Un beneficio adicional: se intimidan un poco. Piensan “¿es esta parte importante, interesante o relevante?”. Se editan a sí mismas.

“Eres muy linda”. El truco: debes decirlo como si se te estuviera ocurriendo en el momento, como si su pulcritud fuera un arco iris que apareció repentinamente en el horizonte, una impresión que te ha dejado incapacitado, emocionalmente desarmado, pero en buena forma. Díselo como si pudieras recordar algo más -que no sea el asunto del que estuvieron discutiendo. Funciona bien como una alternativa al “te quiero” -pero, de la misma manera en que la mantequilla hace que algo sepa mejor, es un todo-propósito.

“Perdóname, fue mi culpa”. Muy clásico. Muy difícil de decir. Porque nunca es tu culpa, por supuesto -y es un caso muy raro en el que ella no ha debido decir que lo sentía. Pero, realmente, no hay nada más excitante para una mujer que un hombre que admite que se ha equivocado porque la ama mucho. Puede que sientas que pierdes su respeto, pero a menos que seas siempre el único que se disculpa (lo que significa que tienes a una loca al costado), confía: te la estás ganando.

Leave a Reply

Additional comments powered by BackType

preload preload preload